jueves, abril 27, 2006

La Democracia Socialista.

Ha sido muy interesante, y sobre todo, enriquecedor para mi, leer los comentarios de Bene, Manolo y Ark a la propuesta de debate. Quizás he pecado de ambicioso al exponer en el post un debate sobre la izquierda en sí, en vez de proponer un debate sobre ciertos temas, más limitados, para evitar posts eternos. Además de esta reflexión, quiero proponer a todos aquellos que lean el blog a que colaboren en esto, aunque sea con un pequeño comentario, que seguro que nos hará reflexionar.
Así pues, propongo que nos centremos en la necesidad de aceptar la democracia como sistema, aunque Manolo no es de esa opinión, o eso he creido intuir de sus comentarios.

Los comentarios de Ark y Manolo sobre la democracia, son aquellos que más me han llamado la atención, porque se centran en el problema real de la democracia.

"6. La democracia, en el concepto actual, es un sistema poco avanzado de representación por votaciones que responde a las necesidades actuales del capitalismo. Una persona debería significar un voto, y eso no ocurre." Ark

"¿Hay que aceptar lo que desea un pueblo que ha sido manipulado, alienado y al que le han lavado el cerebro, impidiendo que supere la mayoría de edad?" Manolo

Aquí hay en realidad dos problemas diferentes. La democracia se basa en el poder de elección del pueblo (sin distinción de clases) para tomar las decisiones que dirijan su futuro, y para que dichas elecciones puedan ser consideradas legítimas, deben ser libres y equitativas. Los comentarios de Manolo y Ark afectan respectivamente a las distintas partes de esta premisa. Manolo considera que el pueblo no tiene poder de elección suficiente y Ark considera que las elecciones no son libres y equitativas.
La frase de mi amigo Manolo me resulta preocupante. Si la izquierda no reconoce el poder de elección del pueblo, ¿quién lo va a reconocer?. ¿Qué nos diferencia entonces de un Estado fascista? ¿Cómo sabemos que no somos nosotros los equivocados, y no ellos? La decisión del pueblo siempre debe ser aceptada, ya sea concorde con nuestras ideas, o no. Es evidente que hay ciertos medios que ejercen una presión sobre el pueblo, que le ofrecen una información que nosotros no consideramos acertada. Pero ese, no es problema del pueblo, ese problema es nuestro, por no poder contrarrestar esa información. Hoy en día ese problema es cada día menos relevante gracias a internet, que ofrece una mayor cantidad de información en un plano de casi igualdad entre sus participantes. Pero el debate sería otro: ¿Qué medios cuenta la izquierda para contrarrestar la información de esos grupos?. El pueblo no es tonto, y la izquierda jamás debe considerar que el pueblo lo es. De hecho, me sorprendió profundamente el comentario de Manolo. Siempre pensé que la izquierda pretendía defender los intereses del pueblo. ¿Cómo se van a defender los intereses del pueblo ignorando su voz? ¿O es que sólo los vas a escuchar cuando su voz coincida con tus pensamientos? Quizás ese es el veneno más letal que atenaza la izquierda: que se cree superior a las propias creencias de sus defendidos, como el abogado que manda callar a su defendido porque no sabe lo que quiere.
Así pues, la intención (o al menos para mi) es conseguir que la voz del pueblo se escuche siempre, y lo más alta y clara posible. Y ahí entra en juego el comentario de Ark. Efectivamente, hoy en día no tiene sentido la Ley D´Hondt. Por si alguien no lo sabe todavía, la Ley D´Hondt permite que una persona que vota en Madrid por IU, tenga un voto siete veces menos útil que una persona que vota por el PP en Teruel. La función de la Ley D´Hondt era beneficiar a los partidos políticos en la transición y evitar que pequeños partidos extremistas se hagan poderosos. De hecho, esta ley se usa en todos los países democráticos con ligeras variaciones (incluso en la URSS se utilizó). Esta ley no tiene sentido hoy en día y lo que es más importante: produce desconfianza del ciudadano en el sistema democrático. Todo voto debe ser equivalente a una persona.
Creo que en este post he dejado bastante claro por qué la democracia debe ser la apuesta segura de la izquierda. Pero sin renunciar a una democracia transparente. El problema no es la democracia en sí, el problema son los métodos que usan los grandes partidos para obstaculizar que la opinión del pueblo se vea lo más fielmente posible reflejada en el parlamento, que no olvidemos, representa la soberanía popular. No hay nada más socialista que esto. Sin embargo, estas leyes obstaculizan, pero no nos previenen de alcanzar altas cuotas de apoyo popular. No se puede achacar de la debacle socialista en exclusiva al sistema, ya que éste actúa por igual para todos (un ejemplo, fue la caída de la UCD, partido mayoritario, y el ascenso de Alianza Popular, en aquel momento minoritario). Es injusto, pero no nos previene de convencer realmente al pueblo de nuestros ideales y proyectos. Si la izquierda no funciona en democracia, es culpa de la izquierda, no del sistema.
Dicho esto, te animo a desvirtuar mis argumentos y desbarajustarlos, o a extenderlos y corrigirlos. Mi ego confía en que sea lo segundo ;)

4 comentarios:

manolo dijo...

Sé que descontextualizar una frase hasta el extremo de manipular su significado no es propio de ti. Por eso seguiré con el debate: por confiar en que cometiste un error.

Pero, cuando copiaste mi frase

"¿Hay que aceptar lo que desea un pueblo que ha sido manipulado...?"

olvidaste leer el párrafo entero, ya que, al final del mismo, habrías encontrado esta otra frase:

"La cuestión es qué piensas tú. Qué pienso yo. Y a partir de ahí, podremos intentar convencer a la gente con nuestros argumentos. Y sólo así, con un pueblo concienciado y mediante una revolución, será posible el socialismo."

Yo hablo de convencer a la gente con argumentos, no con fusiles apuntando a la sien.

Dices: La decisión del pueblo siempre debe ser aceptada. Estoy de acuerdo, ¿cuándo he contradicho tal cosa? Yo hablo de CONVENCER a la gente. Sigo pensando que tu frase

"Debemos ser realistas: aceptar la propiedad privada, porque así lo desea el pueblo"

no tiene ningún sentido (ni validez argumental a mi juicio), ya que, si en lugar de intentar cambiar la opinión del pueblo por medio de nuestra propaganda, nos conformamos con el nivel de conciencia que hay actualmente (el pensamiento cero), no podremos plantear ni una sola reivindicación (tampoco las que tú propones), pues el pueblo no las desea.

Una revolución sólo puede hacerle una mayoría. Si la hace una minoría, es un golpe de Estado, y yo (aunque me tildes de führercillo) no abogo por eso.

Mi noción de democracia, simplemente, es otra: la etimológica. La democracia es que el poder lo detente el pueblo, la clase trabajadora.

Dado que la política no es más que economía concentrada, las relaciones de poder dimanan de la propiedad. La clase que tiene el poder económico, puede adquirir fácilmente el poder político (Berlusconi es paradigmático, pero en todas partes ocurre lo mismo: las petroleras colocaron ahí a Bush, y a Zapatero el grupo PRISA).

Si la propiedad privada existe, la democracia es privada. ¿Por qué unas personas tienen propiedad y otras no? ¿Por qué unos nacen sin nada y otros heredan una fortuna? La desigualdad, la injusticia es más que evidente.

En tu blog dices

"La democracia se basa en el poder de elección del pueblo (sin distinción de clases)..."

Tu definición es ambigua. Si con eso quieres decir que debe seguir habiendo clases, no acepto esa definición de democracia, igual que no acepto que España sea una democracia.

Pero si con eso lo que dices es que deben suprimirse las desigualdades de clase, entonces secundo totalmente tu frase.

Para mí, el pueblo debe elegir, pero el pueblo es la clase trabajadora. La burguesía, como clase (no como personas), debe desaparecer.

Por lo demás, sí que abogo porque la gente escoja votando a sus representantes, que además deberían ser revocables en todo momento y tener sueldos de obrero.

Salud. Esta vez no me enrollo, ark.

manolo dijo...

Un último inciso:

No me parece positivo para el socialismo que empecemos a adquirir esa actitud quemabrujas de los tertulianos del programa de la Campos que exclaman ofendidos:

-Usted no es un verdadero demócrata...

Kinderzimmer dijo...

Mea culpa, efectivamente, fue un error que asumo y pido perdón. Me encontré arrollado por la extensión de vuestros comentarios y no podía procesar toda la información e hilvanar un texto coherente. Y yo te llamo führercillo en la intimidad, de cariño ;)
Con respecto a la propiedad privada, ese será el siguiente debate que tengamos, así que de momento, lo dejo aparcado.
Efectivamente, convencer al pueblo es el objetivo de la izquierda, y su opinión sólo puede ser expresada en un ambiente plenamente democrático. Por lo que estamos llegando a una cuestión de forma, no de fondo, pues ambos aceptamos la democracia entonces. El problema es ¿Qué requisitos exigir para que sea una verdadera democracia y no un "intento de"?
En tu texto hay un par de frases con las que no estoy de acuerdo, pero no es muy relevante (el desacuerdo), sin embargo lo comentaré (si no, vaya debate aburrido)
. La democracia es que el poder lo detente el pueblo, la clase trabajadora.
Espero no estar descontextualizando esta vez, pero el pueblo no forma la clase trabajadora. El pueblo es el pueblo, y éste se divide en clases. La preferencia que debe de tener la clase de trabajadora, está justificada en razón de su vulnerabilidad, pero todas las clases deben tener derecho a expresar su opinión y a que ésta sea tomada en cuenta.

.Si la propiedad privada existe, la democracia es privada.
Esta vez sí estoy descontextualizando, pero lo hago queriendo. Cojo esta frase como paradigma del razonamiento que la rodea en el texto. Al hablar aquí de democracia, hablamos del sistema democrático. No de la propiedad privada. Evidentemente, la política es básicamente economía, no te lo voy a negar. Pero pretendía discutir del método democrático. Remito a lo dicho anteriormente: la propiedad privada será el sujeto del próximo debate, en unos días (si os parece bien).

. Con respecto a lo de democracia sin distinción de clases... No creo que se puedan eliminar las clases sociales, pero si matizar. Poco a poco, mediante un mejor reparto de la riqueza, mediante una aplicación más equitativa del derecho... Mi idea se acerca más a la segunda posibilidad que has planteado que a la primera, no porque vayamos a eliminar las clases sociales de un plumazo (imposible), sino porque para la democracia, es decir, para el derecho (porque la democracia es derecho), no debe haber diferencias entre clases.
siempre el primero, eres raudo cual veloz bala.

Benetan dijo...

Aunque, si bien me gustaría, no puedo meterme de lleno en este debate, al menos añadiré un par de ideas porque enganchais con vuestros agudos comentarios acerca de un tema tan interesante.
En primer lugar, para analizar la democracia en cuanto sistema político representativo de la sociedad, el concepto pueblo no es determinante pues se pueden tomar varias acepciones y seguiremos defendiendo el gobierno "de la mayoría" frente a otros, pero es interesante diferenciar el carácter "nacional" de una clase y otra. La clase explotada, como explican muchos autores, está especialmente vinculada a un territorio. Siempre hay unos cuantos que pueden emigrar, pero nunca una clase entera. Nunca lo consiguen todos los oprimidos de un país, salvo que formen un pueblo-clase: los gitanos y judíos europeos en sus tiempos nómadas, por ejemplo. Sin embargo, la clase explotadora, a pesar de su discurso patriótico y a veces ultranacionalista, es la menos vinculada a un territorio: desde que existe la propiedad privada, compiten unas con otras en el dominio de regiones más y más amplias pero dentro de unas reglas de juego, y no tienen reparo en pactar entre unas y otras (sobre todo, entre burguesías) guerras-concurso, repartos coloniales, y hasta fusiones mediante matrimonios reales concertados. En el capitalismo mundial actual, totalmente interconectado, las burguesías tienen plena movilidad, pudiendo evadir impuestos prácticamente sin retardos.
El diccionario Webster de la lengua inglesa define pueblo como "todo un grupo de personas que constituyen una comunidad u otro grupo en virtud de una cultura, religión o elemento similar comunes". Los expertos de la UNESCO añaden, además, que "el grupo como un todo debe tener la voluntad de que le identifiquen como un pueblo o la conciencia de ser un pueblo" y esto me parece crucial -incluso se podría ir más lejos y exigir cierto compromiso "popular", porque cuando unos burgueses escapan de una crisis como la argentina empeorándola, no parecen identificarse mucho con "su" pueblo-. Al menos me quedo con el matiz de la UNESCO y de las connotaciones "populares", ya que comúnmente se dice "este gobierno roba a su pueblo" o "aquellos dirigentes son los que le convienen al pueblo", separándolos. En esto no creo que valga una respuesta simple (esta clase "es pueblo" y esta otra no), sino que si defendemos una auténtica democracia debemos centrarnos en equilibrar la desigualdad de clase, que es la madre de todas las demás y por tanto de la no-democracia.
El frío no "existe", sólo es ausencia de calor, en mayor o menor grado, pero se siente. Cuando votamos en las elecciones, por ejemplo, generales, tanto vale
un voto de un capitalista como el de un obrero (si es al mismo partido), luego en principio no existen "diferencias de clase", pero se sienten: el control de la producción está en manos de unos pocos, y cuando la intención de voto parece ser una amenaza al mismo, como ocurrió en la Italia de los sesenta -cuando pudo ganar con mayoría el PCI-, la OTAN no tardó en "advertir" de las consecuencias que tal victoria socialista podría tener. La dictadura de la burguesía necesita legitimarse mínimamente y no puede hacerlo, habiendo caido ya otras clases dominantes, negando a la clase trabajadora toda forma de participación. Por el contrario, su dominio requiere ciertas vias de representación y es innegable este avance, que podemos y debemos seguir profundizando mientras no sea posible suprimir la división de clases, pero en cuanto fuera posible, se debe plantear no una reforma sino un sistema nuevo. Obviamente es un avance pues cuanto más democrática sea esta farsa (al igual que el frio polar sigue siendo calor, pero más cerca del 0º absoluto) mejor en términos de "justicia humanitaria": menos muertos aleatorios en las confrontaciones sociales. Mientras que hasta la revolución francesa las luchas nacionales arrojaban miles de muertos de un bando y otro arbitrariamente, ahora son casos contados, como algún que otro manifestante. Ya de hecho casi nunca muere un capitalista, ni falta que hace en Venezuela, por ejemplo. Han perdido el gobierno sin necesidad de guerra civil; eso es un avance. Sin embargo, hay que perseguir una democracia real, donde el poder está igualmente repartido entre los miembros de una clase y otra no sólo en cuanto a votos por urna, sino en relación con la propiedad de los medios de producción y por tanto, publicidad electoral, información, etc. Me da igual que llamemos a esta meta darle el poder al pueblo, a la clase, o como querais, pero está claro que una "voluntad popular" que no incluye a la mayoría de los trabajadores no es la voluntad del pueblo, mientras que la clase oprimida sin los capitalistas (que se pueden ir cuando pierden todo el poder, como ya han hecho más de una vez y no por miedo a morir, sino buscando más rentabilidad financiera) sigue siendo pueblo.
Por último, no es la vulnerabilidad lo que legitima a la clase trabajadora a exigir de la dominante el abandono de sus privilegios. Más bien al contrario, es la burguesía la que apoyándose en esa "vulnerabilidad", establece unas "normas de explotación" que ella misma debe cumplir (y penar al que excede el máximo fijado) para no liquidar su chiringuito. En el imperio romano la productividad del esclavo llegó a descender peligrosamente, y en los EEUU previos a la guerra de secesión, tanto que dejó de ser rentable frente al capitalismo actual. Les conviene mejorar de vez en cuando los convenios colectivos, y cuando no, incumplirlos: la vulnerabilidad les importa un comino. La razón por la que la mayoría de los socialistas defendemos que el camino a la democracia plena pasa por dar el poder a la clase trabajadora, sin necesidad de alianzas con la burguesía (aunque tampoco hay que descartarlas si no perudican al avance social de los oprimidos), es porque prácticamente todo el mundo reconoce que lo justo es que todos estemos obligados a trabajar. Y aunque la burguesía está exenta por sus privilegios de clase, ellos mismos han redactado cientos de constituciones nacionales que elevan dicho deber al máximo rango normativo, porque reconocen que es lo justo y por tanto deben incluir en su discurso para autolegitimarse. Precisamente ese privilegio (obtener rentas con las que vivir sin trabajar sólo por tener unas acciones, títulos, al fin y al cabo) es la otra cara de la moneda, que justifica excluirles no de la participación en las "arenas políticas" (elecciones, negociaciones patronal-sindicatos, etc) -más bien lo contrario, reforzar estos frentes, sino más bien poner en su sitio sus opiniones acerca de la "democracia", que casualmente siempre pasan por la "libertad de empresa", como buena defensa de sus intereses. Sin esos intereses, no tienen sentido esas matizaciones que hacen del concepto democracia, luego no se puede considerar válido para el 74% del mundo, explotado y excluido de dicho poder. En cuanto nacer en familia rica no suponga poder vivir a expensas del trabajo de otros sin completar una sola jornada, todos seremos trabajadores, pueblo, una sola sociedad... como se prefiera, y entonces la democracia no podrá tener matices ni para unos ni para otros. Mientras, y por mucho tiempo seguramente, aunque no podemos afirmar al 100% que por siempre, Dani, habrá clases y por tanto diferencias y viene bien reducirlas por medios continuamente y cada vez más democraticos, pero creo que aún no hay que ponerse límites como "sólo matizar" esta dictadura pues todavía observamos a lo largo y ancho del mundo movimientos sociales de toda una clase que ponen en entredicho el poder "intocable" y monolítico del capitalismo.