domingo, junio 11, 2006

1965 es un año importante para hablarte de eventos relacionados con los derechos de los negros en E.E.U.U.: asesinaron a Malcom X, Martin Luther King inicia su marcha hacia el Capitolio de Montgomery en marzo, y el presidente Johnson, el 6 de agosto, aprueba una serie de medidas y reformas para reconocer de facto el derecho que tenían los negros desde la guerra de secesión pero que diferentes leyes locales les habian impedido ejercer: el derecho al voto. Es curioso ver que la que se define como la Democracia modelo del mundo, solo se esforzase por garantizar el voto a decenas de millones de personas en 1965. Hace tan sólo cuarenta años.
De estos hechos, el que más me llama la atención es la muerte de Malcom X, cuya figura radical y contradictoria en ocasiones, fascina. Al principio un racista (consideraba a los blancos inferiores) y después, gracias al Islam, mucho más moderado, considerando que todas las personas somos hermanos. No se llamaba Malcom X, evidentemente, pero consideraba que su apellido se lo habían impuesto los ingleses al traerlo de África y que por lo tanto no iba a usar su apellido de esclavo. Su muerte provocó la aparición de los Panteras Negras en 1966, un grupo armado de autodefensa negra que se acabó disolviendo a principios de los 70.
Pero hoy te hablaré de algo que sucedió tres años después. En 1968. Mejor dicho, te hablaré de una foto. Una foto que marcó ese año. Pocas fotos son las que se permiten el lujo de marcar una época, o un momento, o un evento. En Vietnam todos conocemos la foto del soldado que anda detrás de la niña desnuda que llora. De la caida del muro de Berlin, tenemos la foto con la Puerta de Brandenburgo de fondo en la que los berlineses escalan el muro y lo pican pedazo a pedazo. De los juegos olímpicos no tenemos la foto de unos atletas de músculos hiperdesarrollados que pulveriza una cuerda de meta con su pecho: tenemos la imagen del Poder Negro.
Tommie Smith, corredor de los 200 metros, sabía que iba a ganar esa carrera, y preparó dos guantes negros en su mochila para cuando tuviese que subir al podio. Efectivamente, ganó, y al dirigirse a los vestuarios, se encontró con John Carlos, tercero, que al ver sus guantes negros se imaginó lo que iba a hacer y le pidió uno: el izquierdo. Peter Norman, un corredor australiano que había quedado segundo, se colocó una chapa de los movimientos sociales en apoyo a la protesta de ambos. Y subieron al podio, regalándonos una de las imágenes más impactantes de los últimos cincuenta años. Tommie Smith y John Carlos fueron expulsados del equipo olímpico por su hazaña.

4 comentarios:

Sandra dijo...

what are "guantes"?

Pedro dijo...

gloves. no?

Kinderzimmer dijo...

jeje si

Sandra dijo...

:) as I suspected... thank you.