

Con dos m






¿ETA está acabada?
Sí. ETA son cuatro tíos y un tambor para hacer mucho ruido. ETA no tiene doctrina, sólo odio. La ETA que nosotros fundamos creía en un ideal y en una patria. Nuestra doctrina era Euskadi, pasábamos del marxismo.
¿Cómo ha valorado la última negociación entre el Gobierno y ETA? ¿Al parecer ésta era la verdadera oportunidad de paz?
Soy un desengañado de la política. Todo ha sido una comedia. Ya no me considero vasco ni nacionalista. No tiene sentido, soy un ciudadano del mundo.
¿ETA dejará las armas?
No lo sé, me preocupa la juventud vasca. Para muchos ETA es una atracción, un poder psicológico. Hay que tener en cuenta que, si no hubiera existido ETA, el País Vasco estaría ahora con el mismo nivel de autonomía. El nacionalismo es un engaño. La independencia ahora no tiene sentido ni posibilidad.
Las últimas operaciones policiales han demostrado que ETA sigue teniendo fuerza.
Los medios le dais más fuerza de la que tiene. Sus manuales de armas y explosivos fueron escritos por mí, con algunas sofisticaciones que han incluido. ETA está acabada militarmente.
¿Tiene futuro el plan soberanista de Ibarretxe?
Ibarretxe es un tonto del haba. Si ahora hubiera ese referéndum, la sociedad vasca diría que no. Su plan es una chorrada. El PNV no ha sido independentista en su vida. El PNV es una oligarquía sumergida, un aparato económico que no tiene ni doctrina ni líderes.
Su relación con el PNV no es muy buena.
Soy muy crítico con ellos y con su corrupción. Ellos me vinieron a pedir ayuda cuando se mascaba el golpe militar a finales de los setenta. Con mis armas les ayudé a crear el M-35, un grupo de guerrilleros de élite cuya misión era tomar Euskadi en 48 horas si se producía el golpe. El PNV lo tenía todo preparado, pero cuando el golpe fracasó, ya no les hice falta. Junto con el PP me cerraron el museo de ETA que quise abrir en 2004.
¿Se arrepiente de su pasado etarra?
No, porque luchábamos por la libertad y contra la dictadura. Entonces éramos jueces y verdugos. Aunque fui el jefe militar de ETA durante cuatro años, no tengo delitos de sangre. Y eso que he tenido guardias civiles de rodillas implorando por su vida. Me di cuenta de que ninguna ideología se merece la muerte de una persona.
Ahora es inventor.
Sí, me han elegido inventor de 2007. Ya tengo ocho patentes. Cuando era malo diseñé metralletas, pistolas, bombas, incluso un rifle Winchester, a lo Pancho Villa. Ahora quiero ayudar a la gente y, por ejemplo, estoy trabajando en un vehículo que ayude a la desactivación de minas. No para uso militar, sino civil.
Seguramente ésta será la última oportunidad en que pueda dirigirme a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Postales y Radio Corporación. Mis palabras no tienen amargura sino decepción Que sean ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron: soldados de Chile, comandantes en jefe titulares, el almirante Merino, que se ha autodesignado comandante de la Armada, más el señor Mendoza, general rastrero que sólo ayer manifestara su fidelidad y lealtad al Gobierno, y que también se ha autodenominado Director General de carabineros. Ante estos hechos sólo me cabe decir a los trabajadores: ¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que hemos entregado a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.
Trabajadores de mi Patria: quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley, y así lo hizo. En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen la lección: el capital foráneo, el imperialismo, unidos a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara el general Schneider y reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará en sus casas esperando con mano ajena reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios.
Me dirijo, sobre todo, a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros, a la abuela que trabajó más, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la Patria, a los profesionales patriotas que siguieron trabajando contra la sedición auspiciada por los colegios profesionales, colegios de clases para defender también las ventajas de una sociedad capitalista de unos pocos.
Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron y entregaron su alegría y su espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos, porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente; en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando las vías férreas, destruyendo lo oleoductos y los gaseoductos, frente al silencio de quienes tenían la obligación de proceder. Estaban comprometidos. La historia los juzgará.
Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz ya no llegará a ustedes. No importa. La seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la Patria.
El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.
Trabajadores de mi Patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.
¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!
Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.

Éste es Bernabé López, sargento de artillería y guardia civil de caballería, más tarde luchador del maquis español hasta que es muerto en combate en el monte, luchando por sus ideas antifranquistas, antifascistas.
Éste es el General Aranguren de la Guardia Civil, fiel a la República. Muerto en el campo de concentración de La Bota en 1939, donde murieron 1700 personas hasta 1952.
* Todo gracias a Photospain