Personalmente, que la universidad es un centro de preparación para el futuro laboral es algo que me parece absolutamente lógico. Creo que la mayor parte de las personas que entran en la universidad, lo hacen para salir colocadas con un buen empleo. Pero, y es un gran pero, esta no es la única función de la universidad. La universidad también es un importante centro de investigación y desarrollo, que a los españoles nos hace mucha falta. Ofrece además una plataforma única para los investigadores nóveles que no van a encontrar un lugar en empresas investigadoras por su falta de experiencia, y ésta se la brinca la universidad. Además, las universidades crean patentes, y muchas. Pero el Plan de Bolonia pone en peligro todo esto al hacer de las carreras graduados de cuatro años. ¿Da tiempo a profundizar en cuatro años lo suficiente como para la investigación? Lo más probable es que el estudiante tenga que plantearse un post-graduado que le costará otra pequeña fortuna: unos 6000 euros. Un millón de pesetas. Eso sin contar que para poder acceder al post-graduado habrá que realizar un examen general sobre el grado. ¿Entonces para qué he aprobado todas las asignaturas del grado?.
Pero esto no es lo único que me hace sospechar de que aquí hay gato encerrado. El cincuenta por ciento de los créditos habrá que buscarlos fuera de la universidad: becado en empresas. Mi experiencia personal es que las empresas se aprovechan todo lo que pueden de los universitarios, y no sólo ellas: también la misma universidad. El año pasado pedí una beca a la universidad por la que tenía que colaborar con el servicio de deportes y recibía 2800 euros. La sorpresa fue mayúscula cuando descubrí que tenía que "colaborar" veinte horas semanales durante 9 meses para conseguir esos 2800 euros. Eso hace 3.88 euros la hora. Era un puesto de trabajo encubierto, una nueva forma de explotación: trabajar por un salario mínimo. Si crees que me trataron bien y con amabilidad, estás muy equivocado. Y eso es lo que ocurre con las empresas: se aprovechan de la necesidad del estudiante para ofrecerle empleos precarios a los que llaman becas. Al final no aprendes nada, porque no se molestan en formarte, y terminas siendo el chico de los recados.
Lo curioso son los objetivos del Plan Bolonia. Entre ellos se habla de forma grandilocuente de interrelación europea, cooperación y planes educativos basados en los famosos créditos europeos. ¿Quieres saber cómo se está aplicando este magnífico plan en las universidades españolas? Pues resulta que ahora además del examen de final de cuatrimestre, tienes que asistir a unas clases por las que firmas y tienes que realizar trabajos con lo que te han explicado. Una de dos: o los trabajos o los exámenes. Lo que no es posible es que una semana antes de hacer el examen de la asignatura, estaba terminando un trabajo de contabilidad de 100 páginas que tenía que exponer delante de la clase. Normalmente estos trabajos no influyen en la nota: los haces o no. No hay más que hablar. Si te parece un abuso, no haberte metido en la universidad. ¿Qué es lo que se consigue? Que los trabajos se hagan a toda prisa y mal, y que se estudie menos para los examenes por falta de tiempo. Algunos profesores tienen la desfachatez de exigirnos que llevemos la asignatura al día, junto a las otras diez asignaturas, y mientras hacemos los trabajos. Imposible.
Dicen que quieren una educación europea de calidad pero parece que lo que pretenden es que sólo los ricos estudien ciertas carreras. Hay carreras que las puede sacar adelante cualquier persona con un mínimo de capacidad intelectual, no las desmerezco, pero hay que reconocer que hay carreras más díficiles que otras. Y no todos pueden pagar 900 euros por matrícula como ha sido mi caso este año. Y repitiendo sólo dos asignaturas. Si alguien pretende trabajar para poder estudiar y pagar esa cantidad, verá como sus notas bajan ostensiblemente, con lo cual el dinero que cuesta la matrícula volverá a aumentar. Es cierto que hay becas, pero esas becas son ínfimas, apenas atañen a algunos estudiantes que se enfrentan a unos requisitos tremendos para que se las vuelvan a conceder: como aprobar el 80% de los créditos. En Alemania la universidad tiene unos precios de risa o es gratis.
Creen que los universitarios somos tontos. La universidad no es un negocio, nunca lo ha sido y nunca lo va a hacer. Hacer de la universidad una empresa rentable es un error inmenso, porque la universidad representa por excelencia el gasto público del estado: educación e investigación y desarrollo. No podemos recortar gastos en la universidad, hay que facilitar las cosas a los estudiantes, no complicárselas.











